viernes, 18 de mayo de 2012

LA POESIA


Bar literario, café de arte y esquina de encuentro , si bien esta abierto todo el día  es un bar para ir de noche  , nosotros fuimos después de una degustación de Baco , esta ubicado en Chile 502 San Telmo
El  lugar es mágico su foto galería le rinde homenaje a nuestros poetas (Borges Guirri y tantos otros )

Así en el Café La Poesía, no solo vas a disfrutar de un buen café, o una rica picada, si no que además vas a poder empaparte de la historia y cultura de la ciudad. Las paredes lucen orgullosas recortes de periódicos o de revistas de cultura donde se destaca la importancia del lugar en unos acontecimientos relevantes: es el café donde se reunían tal grupo de artistas destacados o fué testigo de represiones o.. una y mil aventuras de las que esta ciudad es protagonista. De hecho, en la primera época de este café (pues cerró en 1988 hasta que fue reabierto no hace tanto), fue propiedad de Rubén Derlis, poeta y escritor y miembro fundador del "Grupo de los Siete" en 1983, prolífica reunión.
En la actualidad, los dueños del Café La Poesía se mantiene fieles al concepto de café notable, con música en directo (aunque no recuerdo qué días) y libros a disposición de los clientes, y un programa de actividades dirigidas por Leonardo Busquet, actor, autor y documentalista argentino.
Comimos sándwich con bondiola, queso ajíes y pepinitos y gaseosas.Bellísimo!!!

EL FARO


Bar notable fundado en 1931 ubicado en Avenida de los Constiueyntes 4099 Parque Chas
Estar en el Faro es como estar en casa, así se siente uno aunque sea la primera vez que se visite.
Hoy es un bar dedicado al tango el chino Laborde es su referente y  en el se han grabado discos en vivo
Pero hablemos algo de su historia :
Era 1931. La ciudad despertaba a un nuevo proyecto, el de delimitarse a sí misma con una avenida de circunvalación, que ya tenía ruidosos colectivos, transeúntes con traje y sombrero, y un proyecto tan extraño como el nombre, construir un obelisco. En ese año, en una esquina más de Villa Urquiza, nacía El Faro, tal vez por una reminiscencia portuaria del inmigrante que cuando llegaba a la ciudad lo primero que veía eran “las luces malas del centro” (Tango dixit), tal vez porque era un faro de esperanza en aquellos tiempos arduos. Ahí está, firme, calladito, casi en su estado original, desde 1931, dando el consabido menú del día, el diario y unos shows de Tango auténtico, que literalmente están haciendo historia por lo que significan para la Ciudad y el barrio, por el movimiento de seguidores que lo atestan todas las funciones, anunciadas en pizarra, dos o tres veces por mes. Así, por estirpe y por Tango, El Faro es Café Notable de la notable Ciudad de Buenos Aires.
Como tantos otros bares, El Faro es la ilusión de sus nuevos dueños, que no sólo mantienen el espíritu original, sino que incentivan la vida tanguera y barrial de El Faro con shows, peñas de tango y una comida casera y bien porteña.
Comimos tostados de jamón y queso con gaseosas. Estuvo genial!!!!!!

martes, 1 de mayo de 2012

KEKANTO EN IL BALLO DEL MATTONE


Esta trattoria y espacio  de arte es un hermoso caos,  un culto al desorden,  a lo casual,
Un lugar que demuestra  realmente que el todo es mas q las partes q lo componen, muestra como todo puede, por feo q sea  quedar bien en un lugar;  yo me identifiqué con ese lugar , me hizo acordar a mi casa, que si bien tiene muchos objetos curiosos pero bastante ordenados pretende tener la onda de ese lugar
Comer  en la cocina, salir al patio y estar rodeado por gente que disfruta las mismas cosas que disfruta uno ,  hizo que la noche fuera impecable  gracias Kekanto por la invitación
La comida no se si era rica pero fue tan disfrutable que logró que maridara tomar cinzano  con naranja  y comer pasta seca italiana
Si,  rica las pizzas recién salidas del horno d e barro
El mejor de los eventos de Kekanto hasta ahora


 






LA PANADERIA DE PABLO


Un domingo a la mañana nos fuimos temprano hasta la bella cuadra de Caseros al 400 en San Telmo donde ese día funcionaba la primera edición  del Buenos Aires Market
Un mercado callejero de productos orgánicos  y gourmet al estilo parisino
Compramos pan de Lepi verduras de  Sabe La Tierra  semillas y bolsas de Brota para activarlas y producir brotes  comimos productos vaganos y vegetarianos de restos como Bio y Hierbabuena
De ahí nos fuimos a  tomar un brunch a la Panadería de Pablo ubicada en Defensa 269
Es un ambiente fantástico donde se pueden comprar productos muy interesantes :
Se trata de productos nacionales e internacionales especialmente seleccionados con los más altos estándares de calidad, los que se ofrecen en el mueble de almacén para que los amantes de la cocina gourmet puedan replicar en su propia casa el sabor de los platos del restaurant”,

Los productos
-El vino biodinámico es de Finca Dinamia, bodega orgánica creada por Alejandro Bianchi, nieto de Don Valentín Bianchi. El manejo ecológico del viñedo se refleja en un notable Malbec de tres años de elaboración, que ya es apreciado en La Panadería de Pablo y en algunos de los mejores restaurantes del mundo, así como el Malbec Rosé, que ha sido distinguido con “Medalla de bronce” en el certamen Argentine Wines Awards.
-El aceite de oliva premium llega desde la provincia de San Juan y es uno de los productos más buscados. De Cachi, Salta, un pueblito de ensueño a 2280 m sobre el nivel del mar, se traen condimentos como el chimichurri, comino, cúrcuma, pimentón dulce y deliciosos tomates secos.
-Siguiendo con la línea orgánica, también se ofrecen miel y mermeladas de Chubut.
-De Europa, el cous-cous de origen francés, la pasta seca italiana de De Cecco, el café Illy y el té Twinings.
-Además, una selección de panes de campaña, focaccia y grisines, muffins de banana y nuez con harina integral, budín de limón, medias lunas, cookies de jengibre, avena y pasas y chocolate para el final del día.

Pero a mi lo que mas me tentó comprar fue la sal marina de Chubut son escamas grandes, sabrosísimas , ricas de masticar y con un contenido de sodio menor a las sale comunes
En cuanto a la arquitectura del lugar es absolutamente calida , La Panadería de Pablo es el resultado de un equipo de talentos que participan por primera vez en el mundo de la arquitectura y proponen, en este escenario, una cafetería distinta de las que hay en el barrio. Se planteó como una superproducción de una película o de una ópera, donde se hicieron hasta castings de bolsas, cada detalle fue pensado. El proyecto tiene mucha personalidad y espiritualidad. , creo que la intención es la de reconvertir el casco histórico: que no sea un casco de guerra sino un casco de paz, un casco blanco, lleno de luz y de flores, y que vuelva a tener la vida que tuvo en sus orígenes a eso apunta creo yo el diseño del lugar muy, muy bonito
En cuanto a la comida es muy rica comimos y tomamos  buen café  Illy con leche huevos revueltos con panceta  tostadas de pan de campo buenas mermeladas caseras y queso untable riquísimo  buenas naranjas exprimidas

BAR 8 ESQUINAS


A fines del 30' cuando las calles eran de empedrado y a estas esquinas las surcaban las vías del tranvía, ya se levantaba esta propiedad con su antigua numeración el 1192. Entonces el bar contaba entre sus parroquianos a los hermanos Esposito, Homero Manzi, Julián Centeya y entre otros a un entrañable vecino: el troesma Osvaldo Pugliese. En los 70' ya vuelto una tradición en el barrio, el “Ocho Esquinas” incorpora el encanto de los fiambres y comidas alemanas, que el gusto de la gente transformó en el sello de la casa. A 70 años de su nacimiento convertido ya en un antiguo bodegón porteño se  mantiene vivo su espíritu y esencia. El lugar está intacto, cuidado, sus paredes respiran historias de tango, momentos de cálida reunión junto a un pocillo de café.
La ubicación exacta es Forest 1186 comimos una picada criolla excelente  que si bien sirvió de merienda y cena no pudimos resistirnos cruzar la avenida y llevarnos una pizza de  La Mezzetta

EL PREFERIDO DE PALERMO


Un bar notable que mas que un bar es un bodegón estilo español ,se come muy rico , las lentejas a la asturiana y los callos a la valenciana te quitan el  frio
En Guatemala y J.L Borges se juntan la manzana que Borges nos narra y el Bar-Restaurant El Preferido de Palermo. Tiene tres espacios distintos todos diferentes y lindos ,  ya sea que te sientes en sus veredas debajo de las enormes pitas, en una mesita del almacén de la esquina o en el Restaurant, el ambiente tiene esa mezcla de comida casera e historia que tres generaciones se han encargado de mantener. Se puede comer pescado, pastas, un buen guiso o una picada con cerveza, entre otras muchas opciones , todo abundantes y bien atendido.
Es en verdad un bar notable que mas que un bar es un bodegón estilo español nosotros debido a que ya llegaron los primeros fríos del 2012 comimos unas lentejas a la asturiana y unos callos a la valenciana
De ahí nos fuimos a la Feria Del Libro y compramos tantos libros de cocina que no los podíamos acarrear

LA GIRALDA


En 1650 la avenida Corrientes no era avenida ni tenía nombre, ni siquiera era calle sino un sendero desdibujado entre pastizales que crecían mucho más rápido de lo que tardaba en formarse una huella. En 1729 Domingo de Acasusso fundó un templo donde hoy está el obelisco; y el sendero, ya más transitado por lavanderas que iban o venían del río, carretas tiradas por bueyes, feligreses junto a la iglesia, y esclavas negras vendiendo empanadas y churros crocantes, tomó el nombre de templo: calle de San Nicolás. En el tiempo de las Invasiones Inglesas, la heroica resistencia de los vecinos impidió que ondeara el pabellón inglés en el templo. Hubo tertulias apasionadas de muchachos románticos de pelo largo y patillas espesas que querían cambiar el mundo. El afán libertario hizo que en 1812 flameara por primera vez en la ciudad la bandera celeste y blanca desde la torre de la iglesia San Nicolás. En 1822 nuestra calle se llamó Corrientes, en honor al protagonismo que tuvo esta provincia en las guerras de la Independencia, y se le asignó un ancho de 30 varas y el rango de avenida. En 1882 llegaron el alumbrado eléctrico, los teléfonos, y los tranvías tirados por caballos. Se tendían a lo largo de la avenida lámparas blancas y celestes para los festejos de los aniversarios patrios, que se iniciaban con un desayuno de chocolate con churros. Corrientes era la calle de los comercios, los cafetines, las confiterías de tertulias y de orquestas típicas, las librerías, y los teatros célebres. Tal fue el caso del Teatro Politeama Argentino, que funcionó entre las calles Paraná y Uruguay, donde José Podestá hizo una grandiosa puesta de Juan Moreira en 1884, y Sara Bernhart hizo Fedra en 1886. San Nicolás crecía, 1908 fue un año de opulencia, se inauguraron el Teatro Colón, la Plaza Lavalle, y el Palacio de los Tribunales. Siguiendo la línea estética del academicismo francés, algunos vecinos encargaron suntuosas residencias o casas de rentas. Fue así, que el arquitecto Carlos Nordmann construyó frente al Teatro Politeama un bello edificio de cinco pisos, con mansarda y remate en cúpula imperio. 1930 (año de crisis bursátil y dictadura militar). Un andaluz, Francisco Garrido, instaló una sencilla lechería en la planta baja del edificio Nordmann, la llamó La Giralda. Pensó sin duda en la torre de la Catedral de Sevilla y tal vez, exagerando, en la cúpula imperio del propio edificio. 1936: se ensanchó Corrientes, “un juego de calles se da en diagonal” -como dice el tango- y del cruce de las diagonales surgió el obelisco, “ese pedazo de tiza en el pizarrón de la noche”. Al lado de La Giralda se instaló un restorán de lujo: La Emiliana. En 1951 Antonio Nodrid compró La Giralda, conservó el nombre, la marca de chocolate del Andaluz: Colonial, y la tradición de los churros. En 1960 y 1970, Corrientes amplió su oferta al público, ya era “la calle que nunca duerme”, a los teatros se sumaron los cines y a los bares las pizzerías y las parrillas. Se convirtió en calle de bohemia y paseo obligado de familias los fines de semana. La Giralda fue un bar abierto las 24 horas, atendía durante el día a los oficinistas y abogados de Tribunales, y por la noche a muchachos de pelo largo, pantalones de campanas, poleras negras o camisas búlgaras, y a muchachas con ponchos o faldas indias, camisolas estampadas o túnicas, bolsos tejidos y sandalias de cuero. Leían Rayuela de Cortázar, Eros y Civilización de Marcuse, El Hombre Nuevo del Che, a Sartre y a Fromm, a Benedetti y a Girondo, a tantos otros… Querían cambiar el mundo. Hoy, no está La Emiliana ni el teatro Politeama pero La Giralda sigue en pie atendida por los hijos y la nieta de Antonio Nodrid, y no ha caído en la moda posmoderna ni en otras decadencias, es fiel a sí misma, tiene el aspecto de hace cincuenta años. Al frente una ventana guillotina, una vidriera con chocolates, y entre ellas, la puerta de dos hojas. El piso es de granito, paredes cubiertas de azulejos blancos -como corresponde a las lecherías- y más arriba muros color beige. Cuatro aparatos de tubos fluorescentes y cuatro ventiladores de techo. A la izquierda el largo mostrador de madera, cinco campanas de vidrio, la máquina de café; y a la derecha el salón con mesas de madera y tapas de mármol blanco, las sillas clásicas de bar, un cuadro de la torre de la Catedral de Sevilla. No hay mucho más, no hace falta más, la magia se produce con apenas estos elementos. Porque a más de treinta años de distancia, de persecuciones y muertes inútiles, sucede que los muchachos de pelo largo y las muchachas con ponchos y bolsos tejidos siguen concurriendo a La Giralda. Están con sus libros, entre chocolates y churros, escriben poemas imprescindibles en servilletas o anotadores, entre cafés con leche y sándwiches tostados, discuten y ríen, imaginan y sueñan. Quieren cambiar el mundo. Sólo cuando esto ocurra, La Giralda cambiará con ellos.
Que hermoso resultó mirar Corrientes  através de la cortina de La Giralda  mientras comia un churro